30 y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza». 31 El segundo es este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay otro mandamiento mayor que estos. (Marcos 12:30-31 LBLA).
Me gusta realmente lo que Jesús respondió cuando los fariseos le preguntaron: "¿Cuál es el mandamiento más grande de todos?" Recordemos que los fariseos no eran cualquiera, eran los maestros de la ley y los líderes espirituales por así decir que los judíos tenían en ese momento. En otras palabras, le correspondía a los fariseos dirigir al pueblo y hacer que se cumpliera todo lo que ellos sabían que estaba en la palabra de Dios.
Pero, vemos que también a los fariseos les costaba dirigir al pueblo; aunque es verdad, que como ellos no había otros que guardaban al pie de la letra los mandamientos, ayunaban más que cualquiera e incluso, sabían más de Dios que cualquiera otra personas; pero, si vemos todos los relatos donde ellos aparecen siempre los vemos enfrentandose a Jesús, tratando de encontrarle errores lo que les hizo hasta cierto punto alejarse de lo que en verdad deberían hacer "guiar al pueblo hacía la verdad".
Para esto, vea la pregunta que le hacen a Jesús: "¿Cuál es el mandamiento más grande?" (Mc.12:28) era obvio que ellos mismos sí conocían la respuesta; pero, sin duda, querían ver lo que Jesús opinaba; y les dijo: "Ama al Señor con todo tu alma, mente y fuerzas" es lo primero les dijo; entonces, cualquier fariseo se pudiera haber sentido bien y orgulloso de sí mismo porque Jesús les estaba diciendo lo que ellos hacían diariamente.
Luego, Jesús vuelve y añade: Como diciendo "¡ah!" y también ama a tu prójimo como te amas a tí mismo" eso fué un golpe para cualquier fariseo. En realidad, todo los líderes de grupos pequeños debemos tener estas dos cualidades: debemos amar a Dios y también debemos amar a nuestros prójimos. Estas dos cualidades aunque se vean sencillas son grandes y pueden darnos todo el ánimo que necesitamos en nuestro trabajo en nuestro grupo pequeño.
Ya que, el trabajo de un facilitador se basa poderosamente en el "amor" a Dios y hacía los demás; es por eso que el facilitador puede no solo llevar sus propias cargas, sino también, las cargas de los demás; y el amor le hace la proxima semana querer regresar a su pequeño grupo, donde él está volcando todo su corazón y toda la fuerza de su amor. Entonces; nosotros los facilitadores debemos hacernos las siguientes dos preguntas:
1) ¿Esta creciendo usted en su relación de amor hacia Jesús?
2) ¿Estas disfrutando de ese amor y lo estas compartiendo con los de tu grupo?
Seguramente que los fariseos no consideraban esto, y aunque probablemente si, ellos no le prestaban tanta atención y no se daban cuenta que Dios usa a las personas que continuamente están creciendo en su amor hacia él, y, que luego van y se lo pasan a los que están necesitados de ese amor cada día y cada día que se reunen. Para terminar, solo dejame decirte que necesitamos menos facilitadores que solo prediquen o que lleguen por el aplauso (o un fariseo); los grupos pequeños necesitan más a un facilitador con un sincero amor por Dios y con un sincero amor por otros.
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